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Testimonios de Éxito – Parejas

Las razones por las que dos personas se atraen, van siempre mucho más allá de la simple atracción física. Por eso, cuando dos personas se encuentran, en realidad son dos árboles que se buscan, intentando completarse, o bien poner de manifiesto sus regalos, aunque también sus carencias y necesidades.

He creado el PROGRAMA BioLOVE para parejas… Aquí tienes testimonios que hablan por sí solos…

Esperando al bebé

Esperando al bebé

“Sabía desde el primer instante que busqué Bioneuroemoción en Madrid y apareció Paz, que era ella, no sé por qué, pero aunque preguntaba y me hablaban de muchas personas, yo lo tenía claro.

Hice tres años terapia Gestalt, he probado regresiones… Es cierto que me ayudaron a comprender muchas cosas, pero aún así, sentía que algo me estaba faltando, que había cosas que no entendía, que eran mucho más profundas de lo que creía y me sentía perdida…

No sabía cómo parar mi mente, pensando cosas negativas, obsesiones y miedos con mi pareja. No podía más, no veía salida a todos los problemas que teníamos y, aunque él al principio estaba bastante reacio a que alguien nos ayudara, en cambio ahora está encantadísimo, al igual que yo.

Desde la primera sesión, ha habido un cambio en mí que no sé cómo explicarlo, me siento cada día más libre, menos pesada físicamente, con más aire por dentro… como si me hubiera quitado un gran equipaje de encima…

​He comprendido que ellas repetían un programa de “amor imposible” y muchas cosas más que voy digiriendo después de cada sesión. Siento que, al tomar conciencia de todo lo que estoy descubriendo, se está produciendo una transformación increíble, tanto a nivel personal, como a nivel de pareja. Nos miramos diferente, no discutimos, si hacemos algo que sabemos que no nos pertenece, nos lo decimos, pedimos perdón… somos más pacientes y amables el uno con el otro. Nos reímos, nuestros cuerpos se buscan con amor, vuelve a haber respeto.

Estoy realmente agradecida por todo lo que nos estas ayudando Paz, siento que vamos por el camino correcto aunque a veces cueste asumir las cosas…”

Una pareja en apuros

Una pareja en apuros

Mi primera sesión no fue por iniciativa propia, la verdad es que fui por y para mi pareja, nuestra relación estaba metida en un pozo y “arrastrando” a nuestros dos hijos pequeños.

Aunque escéptico, decidí a acudir con mi árbol transgeneracional bajo el brazo… Cuando salí de la consulta vi que tenía un mensaje de mi esposa preguntándome que tal había ido… Mi respuesta: “cuanto menos, impactante”. En solo una sesión descubrí porqué y para qué había venido a este mundo, aparte de un montón de cosas nuevas sobre mi familia, cosas que desconocía, cosas que jamás pensé.

También conocí algunos aspectos de mi pareja que jamás, después de 9 años juntos, me hubiera podido imaginar, por su forma de ser… Lo que empezó siendo “por ella”, acabo siendo “para mí”.

La primera tarea, hablar con mis padres. Yo trabajo con mi padre todo el día, en el negocio familiar y, la verdad, hablé más con él esa tarde que durante los últimos 8 años… Con mi madre fue todo muy fácil, se abrió a la primera de cambio. Me contó cosas que ha llevado dentro durante más de 30 años, que no ha contado a nadie… Es sorprendente como se abren cuando les hablas como “personas” y no como a tus padres.

Empezamos por ahí y la bola empezó a girar, todo empezó a encajar, nos liberamos de lo que no nos correspondía, ayude a mi esposa a liberarse de las cargas que llevaba de mi propio árbol… Y todo empezó a mejora… sólo me apetece crecer como persona y vivir mi vida.

​Literalmente he cambiado, ha cambiado mi actitud, se ha transformado mi relación de pareja. Ella también acude a sus sesiones, por lo que la transformación está siendo radical, ha cambiado mi vida, sé de dónde vengo y sé a dónde quiero ir. Si quiero, puedo… así que se adónde voy a llegar.

Me he dado cuenta de que ¡¡es tan fácil hacer bien las cosas!! infinitamente más fácil que hacerlas mal. He transformado la relación con mis padres… todo ha ido a mejor y continúa… ya nada es un problema, de la mano de mi esposa podemos con todo.

Paz, aunque es cierto que, en algún momento de las sesiones, me entraban ganas de ”salir corriendo” …se que lo sabes, sólo puedo darte las GRACIAS por este regalo que me has hecho, por abrirme los ojos. Has pasado de ser un “anónimo”, a formar parte de mi vida… ¡nunca me olvidaré de ti!

Un cambio de percepción

Un cambio de percepción

Me he dado cuenta de que en mí árbol genealógico las mujeres eran las “cabeza de familia”, que el hombre no pintaba nada, que ellas llevaban toda la carga familiar. He sido consciente de que yo había asumido el papel de cabeza de familia y había apartado a mi marido de todas las decisiones, de la educación de los niños, de la economía de la casa, de todo. Cuando comprábamos algo o decidíamos hacer algo que supusiera un gasto de dinero, no contába con mi marido. La opinión de él no contaba en ningún momento de nuestras vidas.

También me he dado cuenta de que los hombres me daban asco, mucho asco. A mí, que se me acercara mi marido ya me suponía que quería tener relaciones sexuales. No soportaba sus besos, me daba asco que me acariciara. El contacto físico era mínimo, lo justo. Poco a poco le he ido dejando de lado, era como tener un mueble más en casa. No tenía ni voz ni voto. Las decisiones en casa las tomaba yo y luego se lo comentaba a él.

Siempre, incluso para irnos de vacaciones, yo buscaba el sitio, lo pagaba y luego le decía a él adónde nos íbamos. Los niños le trababan mal, sobre todo el mayor le perdía el respeto con mucha facilidad, y a veces le llegó a insultar, llamándole tonto. Para ellos su padre no contaba, me buscaban a mi para todo… Yo tenía que supervisar las tareas del cole, porque su padre no valía, según pensaba yo, claro!

Me acostaba antes que él, para no tener que soportar que se me acercara, o que me acariciara, porque entonces yo ya suponía que él quería sexo y eso me producía un asco terrible.

En cambio después de la sesión, esa misma noche le acariciaba, le besaba, le abrazaba, como nunca lo había hecho. Me gustaba tocarle, algo que tampoco me había pasado nunca, me gustaba acariciarle. Fue un momento maravilloso para mi.. Por primera vez estaba con él, sin esa voz interior diciéndome “quiere sexo, qué asco, no le quiero a mi lado”.

​Por primera vez sentí que somos un equipo y que juntos lo hacemos todo mucho mejor. Y los niños aceptan mucho mejor las normas si se las decimos los dos juntos. El cambio mayor lo noto en mi marido, se puso a fregar los cacharros, algo que siempre me decía que lo dejara para mañana… y sin yo decirle nada, como acordé con Paz en mi plan de acción… él solito se puso a hacerlo, en lugar de sentarse a dormitar delante de la TV.