Testimonios de Éxito – Programa BioCODEPENDENCIA

Estos testimonios tienen un alto valor porque son de personas que han vivido en Codependencia y Adicción Emocional y han conseguido sanar su relación consigo mismos y salir de la repetición del ciclo adictivo.  Gracias por compartir vuestras historias, y por hacer posible acompañaros  en este viaje extraordinario que es el Programa BioCodependencia.

Aquí tienes testimonios que hablan por sí solos…

Codependencia y Adicción Emocional

“Llevo desde siempre buscando a alguien que me complemente, hasta hace un par de años creía que la vida era tal cual me lo contaron y que la improvisación, lejos de ser algo satisfactorio, era algo de lo que tenía que huír. Durante ese tiempo siempre me sentía sola, perdida..buscando algo que nunca sabia como encontrar, porque no sabía ni lo que era. La vida te da momentos dificiles y en ellos yo me sentía ansiosa, abandonada y sin capacidad de reacción.  Un día, decidí que tenia que hacer algo por descubrir que era lo que me ocurría. Después de un tiempo yendo a una psicologa para contarle mis problemas, viendo que estos no desaparecian y que mi sentimiento de vacio y soledad se agrababa, me hablaron de Paz.  Ella era diferente. Contarle mis problemas no era su prioridad. Ella me empezó a mostrar un nuevo camino, un camino muy diferente… y, cuando lo hacía, mi yo cuadriculado no quería verlo, prefería quedarse en la zona de comodidad, reconfortándose en ese sentimiento de vacío y victimismo, en vez de ir hacia delante.  Poco a poco, me fui dando cuenta de que mi problema es que tengo un serio problema en mis relaciones personales: hice el TEST DE CODEPENDENCIA y me reconocí plenamente en esos comportamientoe, unas veces funciono como adicta y otras como evitadora.  Soy adicta a que haya siempre alguien pendiente de mi, en mi necesidad de no ser abandonada, y eso me ha hecho acercarme una y otra vez a personas que no eran lo que yo buscaba, autoengañandome, porque sólome ofrecian esa tan ansiada atención en contadas ocasiones. Esa adicción no solo se reflejaba en mis relaciones personales, si no tambiñen en las profesionales, la amistad, la familia… Cuando tome la decisión de separarme el año pasado, después de muchos años en los que mi adicción estaba controlada, se desató con más fuerza, imparable… la fantasía de lograr un hombre que colmara todos mis vacíos. Al iniciar el programa BioCODEPENDENCIA he descubierto que, cuando conoces el problema que te oprime y puedes ver la realidad desde otra perspectiva, este problema se puede resolver, puedes cambiar tú y con ese cambio asumir las consecuencias derivadas de tus decisiones. Eres más libre y más consciente. Hemos revisado mi árbol transgeneracional, mi proyecto sentido y los 3 síntomas principales de la adicción, así como todo un proceso de interiorización de las heridas de abandono. Sesión a sesión, voy consiguiendo acercarme más a mi interior y a ser IN-DEPENDIENTE que, como dice Paz, no significa no depender de nada ni nadie, si no que significa DEPENDER de tu INTERIOR, de ti misma.  He aprendido a gestionar mis emociones a ponerme metas y elegir por y para mi misma. En el trabajo están notando mucho mi cambio, ya no estoy en modo “amargada y rígida. Tengo mucha vida por vivir y dos hijos maravillosos, ahora que es cuando mi vida empieza a tranquilizarse, la adiccion está bajo control porque en este proceso he aprendido excelentes herramientas para mantenerla a raya. Ahora sé que puedo sentir y vivir las experiencias sin dramas y que, me si equivoco, soy capaz de rectificar y asumir las consecuencias, sin miedo.  ¡Gracias Paz!”

Codependencia y Adicción Emocional

“Me sentía con mucho miedo a relacionarme, cada vez que empezaba una relación, la empezaba ya pensando que se iba a terminar, o dudando de querer mantenerla. Me enganchaba rápidamente a relaciones que no me llevaban a ningún sitio, únicamente por no estar sola. Sentía mucho la soledad y la tristeza. No podía poner límites, o no me permitía enfadarme, a no ser que estallara porque no podía más. Tendía siempre a justificar a los demás por su comportamiento, a “comprenderlos”, y a siempre creer que todo podía tener solución. Todo esto, aunque a veces lo confundía con el amor, o la amistad, en realidad era mi baja autoestima y mi miedo a la soledad. En el proceso con Paz he comprendido que en mi árbol había un hecho que, aunque conocido por mí, no sabía hasta qué punto me influía.  Mi bisabuelo murió joven, dejando a mi bisabuela sola con tres hijas. De hecho, por fechas y nombres casi todas mis parejas tenían relación con este suceso.Cuando lo entendí, e hice el trabajo de duelo e integración con esta situación, algo en mí se colocó profundamente. La soledad dejó de darme miedo, y un vacío que sentía en mi cuerpo casi de forma constante y diaria se transformó en otra cosa.  También pude identificar mis conductas adictivas o compulsiones en cuanto a otros elementos pero que formaban parte del mismo patrón.

Todo se suaviza, y aunque al principio tenía miedo y las sensaciones fueron muy intensas, todo esto fue dando paso a una sensación de calma, entereza, de ser dueña de mí misma. Además ahora soy mucho más capaz de poner límites cuando algo no me gusta, cuando me enfado, y expresarme con mucha más claridad.También trabajamos algo que tenía que ver con mi proyecto/sentido, con mi nombre, y una lealtad a mi madre, que también ha supuesto un cambio profundo en mí. Ahora tengo la sensación de ser quien soy, y no quien otros quieren que sea. Lo más destacable de todo el proceso, además de las cosas que ya he nombrado, es que ahora yo soy mi prioridad, me he puesto en el centro de mi vida. No voy a decir que ha sido fácil, o ligero, pero sí que ha sido profundo, y el hecho es que muchas de las relaciones de mi vida se han recolocado de una forma diferente.Estoy agradecida y contenta de haber hecho el proceso, y de haber dado un entendimiento profundo a situaciones de mi vida que habían sido muy dolorosas y ahora puedo comprender desde otro ángulo.”

Codependencia y Adicción Emocional

“El motivo que me llevó a iniciar este proceso fué mi última relación de pareja. En todas mis relaciones, una y otra vez, se repetían los mismos patrones. En ese momento y sin saberlo, comencé lo que podría describir como un Viaje al Centro de Mí Misma. Lo que aparentemente era un “gran sufrimiento” en mi vida se transformó en el catalizador que me impulsó hacia el encuentro con mi propia esencia. En ese “viaje” aprendí muchas cosas. Aprendí que en mis relaciones de pareja reflejaba mi propio legado de dolor, que en realidad nada tenía que ver con ellos, como en un principio yo me empeñaba en proyectar. Pensaba: “qué mala suerte tengo con los hombres”… cuando, en realidad, yo estaba en la relación por mi adicción emocional y era absolutamente codependiente, necesitaba contar con alguien que me amase incondicionalmente. El origen de ese dolor se encontraba dentro de mi. Llevaba muchos años manteniendo escasa relación con mi familia, y la de peor calidad con mi madre, con quien discutía cada vez que nos veíamos.

Al profundizar y liberar ese dolor tan profundo, fueron saliendo el resto de las emociones que había estado reprimiendo desde la infancia, tristeza, impotencia, rabia, resentimiento, acumulados y dirigidos contra mis padres. En mi pasado no pude gestionar aquello y lo oculté bajo un muro de perfeccionismo y autosuficiencia, para poder sobrevivir, pero en realidad seguía dentro de mí produciéndome de un modo inconsciente una gran ansiedad, somatizaciones diversas y un enorme bloqueo en muchos aspectos de mi vida.  A medida que iba limpiando todas estas memorias en mi sistema familiar, pude entrar en contacto con mi “niña interior”, que al principio estaba aplastada y paralizada por el miedo.

Se sentía muy sola, totalmente vulnerable y abandonada. Muy poco a poco, fui restableciendo mi relación con esa niña pequeña, reconecté plenamente con la alegría de vivir y empecé a tomar conciencia de que un adulto sano ha de ser su propia mamá y su propio papá, proveedor de amor y cuidados, aprendí a contenerme afectivamente, a impulsarme y darme aliento, a desarrollar una mejor versión de mí misma.  Esto me mostró una visión totalmente nueva de la vida y, lo que es más importante, comencé a sentir un gran amor hacia mis padres, liberándoles de mi resentimiento y aprendiendo a verles tal y como son, y a reconocer que ellos hicieron lo mejor que pudieron en mi crianza y educación.

Mientras tanto, iba reconociendo y transformando uno a uno los patrones mentales que, desde mi programación inconsciente, perpetuaban el ciclo de adicción emocional, una y otra vez.  Comprendí que así era imposible crear relaciones saludables, tanto con mi propia familia, como con los hombres con los que me había involucrado y con los que establecía relaciones tóxicas, mendigando el amor que no sentí haber recibido en mi infancia y adolescencia. Descubrí que realmente atraía a un determinado tipo de hombres desde la “necesidad” de ser vista, de ser valorada… y no desde el amor. Pretendía encontrar en ellos atención, valoración, cuidados… pretendía encontrar en ellos lo que no me dieron: el amor de mi mamá.

Curiosamente todos ellos se comportaban conmigo como mi propia madre lo hizo durante mi infancia. Era una adicta emocional, una “yonqui”  que pretendía obtener del otro, lo que tanto necesitaba.  Comencé a trabajar sobre mi adición emocional haciéndome consciente de su funcionamiento para poder desmantelarlo y romper el ciclo sin fin. Esta parte fue divertida, porque me convertí en la observadora de mi mente y de sus “malas pasadas” del mismo modo que un científico observa el comportamiento de una ameba… En seguida, aprendí a elegir responsabilizarme de mi estado emocional en vez de tratar de atribuir esa responsabilidad a mi pareja.  Aprendí que lo más importante, valioso, preciado y amoroso que tengo en mi vida soy yo misma y que debo velar y cuidar en cada momento por mi tranquilidad, mi paz, mi salud y cultivar todo lo bueno que hay en mí. Aprendí que yo no había podido darme todas estas cosas a mí misma porque nunca sentí haberlas recibido durante mi infancia, son las heridas del niño interior. Por mucho que me esforzara era incapaz de darme una “buena vida”, ya que no se puede dar lo que no se tiene.

Ahora se que la única persona que estará conmigo, durante toda mi vida, soy yo misma. He establecido un verdadero compromiso conmigo y mi objetivo es honrarlo cada día. Y mi relación conmigo es la primera relación que he de cuidar, nutrir y respetar en todos los aspectos, así podré atraer una relación por amor y no por adicción. A fecha de estoy sola porque siento que necesito dedicarme por completo a mí misma durante un tiempo. Nunca he estado tanto tiempo sin vincularme a ningún hombre y me siento realmente feliz en mi propia compañía. Ahora soy el testigo de mi propia evolución y escucho atentamente a mis emociones, que me sirven de guía. Algo que fue muy especial e inesperado fue que, a medida que se iba destapando a mi dañada niña interior, se activó mi creatividad dormida, comencé a improvisar y a grabar mis trabajos.

En paralelo al proceso transpersonal, iniciamos otro relacionado con mi creatividad al piano. Además de profesora soy intérprete y llevaba muchos años totalmente bloqueada, paralizada, hasta el punto de dejar de tocar. Así, he ido recuperando mi relación y mi amor por el piano, el instrumento que más me ayudó y al que más temí durante años, mi refugio y mi pesadilla. He descubierto una faceta creativa que ignoraba tener dentro de mí. En estos momentos estoy gestando un proyecto profesional relacionado con la música y puedo decir que, cada día lo disfruto plenamente y me siento la dueña de mi propia vida.”