Ellos lo cuentan – 3

Agracezco vuestra generosidad al compartir vuestras historias, vuestro profundo trabajo interior y transformaciones, en primera persona. Nada mejor que verte reflejado en alguien que ya ha transformado su conflicto en una solución, alguien que ha desactivado la enfermedad, alguien que ha convertido su sueño en una realidad. Estas historias reales te dan las alas para emprender, superarte y adentrarte en lo más profundo de tu alma.

Diego Morín

“Yo era una persona que vivía continuamente en picos emocionales, hoy estaba bien… mañana no. Si me proponía retos u objetivos, me costaba mucho emprender mi camino hacia a ellos….todo se resumía en miedo, ansiedad y sobre todo frustración (de ello hablaré más adelante).  Descubrimos que muchas de las metas que no había conseguido, y cosas que me habían sucedido a lo largo de mi vida fueron situaciones ya vividas por mis abuelos y tambien por padre, pues soy doble de él.  En estos meses de entrenamiento con el Programa de Entrenamiento GBC mi vida ha cambiado, no para bien, sino para muy bien porque ahora sé quien no soy, y por tanto voy conociendo mejor quien soy… aprendí a gestionar mejor mis emociones (algo vital para mi trabajo) y sobre todas las cosas, entiendo mejor las situaciones que vivo, me escucho internamiente y, además, algo que tenía muy olvidado… aprendí a dejarme llevar… a hacer las cosas guiado por mi ser interior y no por mi ego. Por todo ello, puedo decir que ésta fue unas de las mejores decisiones de mi vida.  Estoy enormemente agradecido a Paz, puedo decir que es muy profesional, que le apasiona su trabajo, que sabe muy bien donde ha de tocar para despertarte y hacerte ver que, al final, la vida es más sencilla de lo que creemos. Gracias Paz!”

Diego Morín (Madrid) ESPAÑA – (Visita mi web)

 

A los 14 años me diagnosticaron la Enfermedad de Crohn. Por si no la conocéis, es una enfermedad crónica que afecta al aparato digestivo, desde la boca hasta el recto. Pase  por múltiples intervenciones quirúrgicas, más de 15, y numerosos tratamientos médicos. Durante el Programa de Entrenamiento GBC, me di cuenta de las ventajas de estar enferma, ya que de esa forma, toda la atención de mis familiares y amigos recaía en mi. Descubrí la razón y el momento en el que, inconscientemente y a un nivel muy profundo, había elegido enfermar para así intentar mantener la atención de mis padres, y que ellos permanecieran juntos… Y mientras yo estuve enferma, lo conseguí.

También me convertí en una persona dependiente, física y emocionalmente de los demás, e incapaz de tener pareja estable… Así hasta fué, hasta que comencé mi proceso de toma de conciencia. No fue fácil enfrentarme a mis sombras, porque dolió mucho, ya que el mundo que me había construido, al quitar las máscaras con las que vivía,  ya no me servía de mucho. Me sentí frágil e indefensa, aunque Paz me acompañó durante el camino.  Eran muchos años manipulando a través de la enfermedad y no era fácil dejar de hacerlo.

Una de las personas que, aún sin quererlo yo, había salido más lastimada fue mi hermana. Afortunadamente, tuve la suerte de trabajar conjuntamente con ella, para que las dos pudiéramos sanar nuestra relación y comenzar de cero. No llevaría ni un año trabajando con mis emociones cuando, mis analíticas comenzaron a mejorar y mis médicos a sorprenderse, ya que el Crohn estaba fuera de combate. Me retiraron la medicación para observar cómo reaccionaba… Se mezclaba la esperanza y la sensación de estar haciendo algo bien, tanto que, a los 6 u 8 meses me dieron el alta definitiva, en el Servicio de Digestivo de un gran hospital de Madrid. Ya sólo veo a mis médicos para darles un beso por Navidad. Oficialmente no tengo la Enfermedad de Crohn desde 2011, y mis analíticas son buenas, como las de cualquier persona sana. He aprendido a no depender de nadie, a ser independiente física y emocionalmente. Desde hace 2 años convico con un hombre maravilloso, que me quiere y me admira por como soy yo. Ya no necesito la enfermedad para sentirme protagonista. Esta lección es la más importante.  Del Crohn sólo quedan en mi las cicatrices de su paso.

Ángela Ruíz Rodríguez (Madrid) ESPAÑA

 

Ángela Ruíz Rodríguez  - Madrid (ESPAÑA)
Gladys Argüello

Empecé con la Alergia pensando que era la gripe, hace aproximadamente 25 años, hoy tengo 55. Antes había hecho unos cuantos tratamientos, terapias, vacunas y sin resultados. Cuando me enteré del método de Bioneuroemocion, sin pérdida de tiempo pedí la cita con Paz y fui con mi árbol genealógico.

Conocer mi árbol transgeneracional ha significado para mí la liberación de mucho sufrimiento, ya que siempre he sentido que yo tenía una familia mutilada.

Mi madre era soltera y tuvo varios hijos de diferentes padres, con lo cual mis hermanos y yo nunca hemos tenido la protección ni el reconocimiento de un papá.  Mi abuela materna igual,  y para colmo yo soy doble de mis padres, de mis abuelos maternos, de mi abuela paterna y de una de mis hermanas maternas. Mi espíritu siempre era el de cuidar de una de mis hermanas.

Yo tenía guardado dentro mucho resentimiento contra mi madre y mi abuela, y lo mejor de este proceso es que he comprendido y sentido que mis inclinaciones no eran mías, y que ellas también cargaban con sus propios programas.

Mi problema de la alergia empezó cuando yo trabajaba en una tienda vendiendo telas y cada vez que rasgaba las telas de seda las fibras saltaban y se metían en mi nariz, y en seguida,  empezaba con mi crisis, me sentía fatal, tenía que pedir permiso a mi jefa para irme a casa y quedarme allí hasta la próxima. A través de esta sesión para la alergia, sentí que esas rupturas, esas fibras rotas, simbólicamente me recordaban a mi familia mutilada, rota, deshecha, y con la terapia comprendí, me perdoné y cuando tomé conciencia de esta liberación, me sané.

Gladys Argüello  (Madrid) ESPAÑA

Darle las Gracias a Paz es quedarse muy corta en palabras.

Hablando desde el Transgeneracional, de las resonancias familiares,  ella que está en mi “línea maestra”, me ha enseñado a perder el miedo, a bucear en el inconsciente para sacar afuera todo lo que yo intuía que existía pero que no podía ni quería ver. Todos los programas heredados que repetía, sin saber porqué ni para qué. Ha sido un trabajo muy profundo, pues es mucho más sencillo “vivir dormida” como yo lo estaba. Paz es la persona que sin lugar a dudas mejor me conoce. Con su paciencia y dulzura ha sacado de mi lo mejor, y lo más importante, me ha devuelto el derecho a “la vida”,  a participar de ella como un ser único.

Ana Antequera (Madrid) ESPAÑA

 

Ana Antequera (Madrid)