Testimonio – El Nacimiento de Ariadna

 

Hoy recibí el testimonio de Amelia, que agradezco infinito. Ella lo titula: El Nacimiento de Ariadna. Se trata de un caso que abordamos hace algunos meses. Si te resuena, gracias por compartir generosamente tu visión de esta transformación.

 
Amelia es una mujer madura que llega a consulta con grandes trastornos digestivos y un gran conflicto de desvalorización frente a su madre, ella no se encuentra, no sabe quién es…
 
Su numerobiología nos habla de un perfil de persona servicial, que tiene un programa de sacrificio de sus propios planes, en beneficio de los planes y felicidad ajenos.
 

Todo comienza con su hermana mayor, Amelia, una niña fallecida a los 15 días de nacer.

 
Cuando Amelia es engendrada, lo es como hija de sustitución, y además recibe el mismo nombre. Para colmo, su madre también se llama Amelia y por fechas comprobamos que es doble de su abuela materna y de otros ancestros.
 

Definiendo su lateralidad biológica, observamos que Amelia es diestra, y que no tiene sentido que haya estado enferma de la vesícula biliar, llegando incluso a tener que eliminarla con cirugía.

Las patologías de vesícula biliar se producen en varones diestros y en mujeres zurdas.

Los conflictos que afectan a la vesícula biliar tienen su origen en la cólera e injusticia que la persona siente que está viviendo en su territorio pero, como Amelia es diestra de nacimiento, se trata de una mujer en «pat-hormonal», es decir, que se comporta como si fuera una zurda y genera conflictos que impactan en su vesícula biliar, cuando lo lógico es que, si estuviera viviendo como la diestra que es, sería la afectada el área de ano-recto.
 
Amelia es una mujer con físico de zurda, delgada, fibrosa, lista para la lucha y la competición, en cambio en su comunicación se muestra dulce y amable, como diestra que es, aunque guarda una bomba de relojería en su interior.
 

¿Cuál es el conflicto de Amelia?

El conflicto real de Amelia es que ni tiene un lugar propio en su genealogía, ni ocupa su propio territorio emocional, pues siendo yaciente de su hermana y de otros tantos, además doble de su madre y sintiéndose obligada a cuidar de ella,  y a cuidar de todos, para lo cual desarrolla una profesión que celebra y entrega los afectos, los cuidados y la nutrición de los demás, donde quiera que ella vaya.

En la fase de recuperación, es muy importante para Amelia darse una nueva oportunidad de verse a sí misma por primera vez, de respetarse y de ponerse en el primer lugar, en prioridad de su propia existencia.

Y siente que ese nombre lleva demasiado peso, y que siempre quiso llamarse… Ariadna.
 
Aquí está el testimonio del Nacimiento de Ariadna… ¡¡bienvenida a tu nueva vida!!
 

Si te sientes identificada con este caso, no lo demores más, y pide tu cita en info@pazdelreal.com

 

El Nacimiento De Ariadna: 

«Nunca había encontrado mi sitio en la vida, siempre me sentía, no sabía por qué, fuera o incómoda en muchas situaciones. Ese vacío que sentía a mi alrededor, siempre lo achaqué, a que soy una persona muy emocional y que muchas veces sentía o intuía cosas que los demás no veían. 
 
No lograba darle una explicación hasta que encontré a Paz. Me dijo que tenía el síndrome del yaciente y que además estaba repararando injusticias que habían cometido con mis antepasados. 
 
Ahí estaba la clave, siempre fui una persona que servía a los demás, llena de miedos, rencores, enfermedades, odios y amores que no entendía.
 
Ahora miro mi vida y creo que traté de revelarme muchas veces, pero no lo logré, y en esas caídas, caía más profundo si cabe. 
 
Ahora, después de que Paz me guiara en la oportunidad de “re-nacer”, y me enseñara un nuevo camino, me siento con vida, plena, llena, con fuerza, con sentimientos y todo solo mío, mío por fin. 

No siento ni culpa, ni pena, ni me siento en la obligación de nada, no le echo la culpa a nadie, las cosas que pasan son porque yo quiero que pasen. 

Ahora soy consciente de ello, por fin me permito vivir plenamente. El camino de la transición estuvo lleno de vómitos, dolores, amargura, rabia, gritos, y horas de soledad buscada y encontrada conscientemente. 

El camino que me queda es largo pero ahora soy consciente de ello, de que es mío, que lo manejo yo, y que suceda lo que suceda será porque yo haya decidido que será así. 
 
Ahora mi día a día es magnífico, porque me permito fluir, sentir mis emociones, sacar todos mis dolores y mis rabias y aprender de todo lo que me rodea. 
 
Los de alrededor…. pues “flipan en colores”, pero hay paz, tranquilidad, mucha armonía y mucha sinceridad. Tomando decisiones, poco a poco. Dejando fluir las cosas, como me dice Paz, y simplemente poniéndome de espectadora de esta maravillosa vida, que ahora es mía. 
 
Sigo y seguiré en contacto contigo y solo puedo darte las gracias por haberme guiado a derribar ese muro y abrir huecos, cada vez más grandes hacia ese inconsciente-consciente. Pero, sobre todo, agradecerte el haberme enseñado lo que de verdad es el “Amor Incondicional”, del cual la gran parte del mundo desconoce su significado. 
 
Ahora estoy muy despierta a todo lo que me ocurre, por fin, Ariadna tiene vida propia y plena, con lo que eso significa.  
Feliz de haber derribado esa barrera, aunque el camino es largo, poco a poco llegar a ser un ser consciente y en plenitud. 
 
Mi relación conmigo misma, con los demás y con el universo es ahora diferente, es la que yo quiero tener.  Todavía hay algunas ataduras, pero seguiré al lado de Paz para seguir dando pasos seguros en esta increíble y maravillosa vida que comencé de su mano.
 
Te seguiré viendo en el camino, Paz.
Gracias,
Ariadna«

 

Fuente: Mi antiguo Blogger Bioneuroemociónenmadrid

 


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