Testimonio: Un Arbolito de Navidad

Hoy comparto el testimonio: Un Arbolito de Navidad, con un bonito y generoso relato de Penélope, una de mis clientes que tomó consciencia del importantísimo papel de los niños dentro del sistema familiar.

Anímate a realizar estas actividades, también con los niños, ellos saben más de lo que creéis… ¡Felices Fiestas!


«Después de la segunda sesión con Paz del Real, durante mi Programa de EntrenamientoGenealogy & Bio Coaching® decidí mostrarle a mi hija, que tiene sólo 19 meses, cómo es nuestro árbol familiar.

Ya lo tenía en mente pero no sabía cómo hacerlo de una forma divertida y simbólica, pero ya se sabe que cuando buscas, encuentras.

En esos días, leí el post que Paz había publicado “Ritual – El Árbol de Navidad”, y decidí que, al día siguiente, en el mini-árbol de metal que había puesto en casa (que tiene enganches) iba a hacer en papel unos círculos que pintaríamos mi hija y yo y, en cada uno de ellos, iría poniendo los nombres de todos los miembros del árbol que había conseguido encontrar.
Y así lo he hemos hecho, durante dos días pintamos y escribimos los nombres de nuestros ancestros y los fui poniendo en el árbol de metal. Mientras tanto, a mi hija le iba explicando quieres eran cada uno de ellos… les contaba que mamá había encontrado un tío de la yaya que desapareció en la guerra, que tenía un tío que era doble suyo que se había suicidado (esta bola no le hizo mucha gracia)… 
Le conté quiénes eran sus tatarabuelos, tíos bisabuelos, y poco a poco todo el árbol. Yo le iba dando los circulitos y le decía que les diera las gracias y un beso. 
El último día me ocurrió algo «curioso»: al hacer el recuento de toda la gente que había puesto en el árbol, me di cuenta de una cosa: me había olvidado de todos los niños muertos de mi familia y de un aborto secreto.
Rápidamente, hice otras bolas para incluirlos y metí los que faltaban. Cuál fue mi sorpresa que, al darle a mi hija la bola de tres hermanos varones de mi abuela que murieron todos a muy corta edad, no sólo no quería darles un beso, si no que se la metió en la boca, la arrugó (se rompió un poco) y la tiró al suelo…  
Yo la regañé porque se había enfadado mucho y ya no quería «jugar», pero aun así acabamos el árbol, lo colocamos y les dimos las gracias a todos y les mandamos besos.
El día de mi sesión con Paz, yo le comenté lo que había pasado y empezamos la sesión por estos tres niños muertos.
Resulta que pudímos comprobar que mi hija es yaciente por fecha de defunción del único niño del que tengo fechas, pero le pusieron por nombre el mismo que su primer hermano fallecido, igual nombre que su padre, así que son dobles entre sí.
Estos tres niños son los hijos varones de mi bisabuela, de la cual yo soy doble, y además también lo soy de mi bisabuelo.
Esa sesión fue muy intensa, resentí el dolor de mi bisabuela al perder esos bebes, saqué mi dolor y les despedí… pero aún quedaba una sorpresa….
No podía acabar mi duelo porqué aún había algo que nos unía, y ese algo era otro bebe que había muerto con 13 meses; esta vez era un hermano de mi padre, que claramente me dijo que no se quería ir porque “se quería quedar a jugar»….nadie le «había visto», en cambio yo sí le di su lugar y mi reconocimiento. Fue muy impactante, pero a la vez me quedé en paz. 
Lo bueno es que, al volver a casa de la sesión, me acordé que esa bola del árbol de mis tres tíos muertos no era la única que mi hija no aceptó, y en ese momento me vino a la cabeza: no quiso tampoco la que representaba a las hermanas de mi padre (mis tías) y me di cuenta de que me había olvidado de incluir a ese bebe fallecido, también hermano de mi padre, del que nadie habla.
Uno de mis motivos de consulta era que mi hija no podía dormir bien y yo siempre sentía en mi una profunda tristeza, que no sabía de donde venía, y además, un tremendo miedo a tener hijos y que se mueran…. ahora ya he visto de donde viene.
Le recomiendo a todo el que me lea que les explique a sus hijos quienes son sus familiares, los niños son muy puros y sus inconscientes lo entienden, pues no se cuestionan todo como hacemos los adultos.
Aquí podéis ver la foto de nuestro árbol.
Para terminar sólo puedo dar las Gracias a Paz por este camino a la felicidad y hacia la libertad, esa libertad que siempre ponía en mis deseos y que ahora comprendo porqué no la tenía.»

Fuente: Mi antiguo Blogger Bioneuroemociónenmadrid


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Paz del Real