Testimonio: Un buen tratamiento para el bebé y el niño interior

Hoy quiero compartir este generoso feedback sobre uno de los instantes preciosos que se producen durante el entrenamiento con el programa Genealogy & Bio Coaching®: La recuperación de la conexión con su niña interior y la capacidad de maternarse a sí misma. Y te inivito a reflexionar: ¿Tú conoces a tu niño interior?

Si yo le hubiera recomendado este plan de acción, posiblemente no lo habría hecho.

Se trata de un plan de acción sorprendente, que ella misma eligió y llevó a cabo sin mi ayuda ni recomendación, sin preguntarme ni cómo ni cuando!

Realmente es admirable su creatividad, y por supuesto que ya está viendo los frutos, las sincronicidades que le llegan. Gracias de corazón por compartir y por la confianza depositada en el proceso.

Si quieres leer otra parte del proceso de esta gran mujer, relacionada con la creatividad, la música y la vocación, lee el post: «La música no se toca»

Entenderás por qué era tan importante para ella recuperar a su niña interior. Era vital reconectar con la creatividad que perdió al crecer, para poder ser libre y feliz. 

 


 

El Testimonio de Rocío y su Proceso de Recuperación de su Niña Interior 

«Quiero contar los cambios que se han producido en mi vida a través del trabajo realizado con Paz del Real

Al hacerme consciente de que fui una hija no deseada, o sea un proyecto sentido de «niño-accidente» y también de que mi madre no podía darme el pecho, por lo que, biológicamente, yo estaría muerta de no ser por los recursos artificiales, comencé a realizar este duelo profundo con mi madre, y también hice la reprogramación de mi Proyecto Sentido Gestacional, como niña muy esperada y muy querida y deseada por mis padres y familiares directos. 

 
Todo este proceso de nutrición que implementé comenzó al día siguiente:
 
Me fuí a un centro comercial y, en la sección infantil, decidí comprarme papillas para todas las edades. También me compré un chupete y potitos de frutas y verduras. 
 
A lo largo de dos semanas, me dediqué plenamente a mi bebé interior y le alimenté como si tuviera pocos meses de vida. También dormí con mi chupete rosa, escuchando nanas y música para bebés.
 
Cuando llegaba a un parque me ponía a jugar como cualquier niña pequeña, en los columpios, el tobogán y en la arena, y me lo pasaba estupendamente. También me compré chuches y chocolates, y he disfrutado mucho comiéndomelos, mientras veía películas de dibujos animados. 
 
Cada día que iba realizando este proceso me sentía mejor conmigo misma y llegó un momento, pasados unos 20 días, en que ya no me apetecía comer ni papillas, ni puré, ni nada que estuviera relacionado con mi bebé, e incluso ya no necesitaba mi chupete.
 
Ahora, cuando lo miro, lo hago con mucho cariño. Sigo durmiendo con un peluche que me compré, pero ya no lo hago a diario…. ya se me olvida, aunque lo tengo en la habitación. 
 
 

Después de recuperar a mi niña interior, pude regresar a mi etapa adulta con más fuerza y entusiasmo. 

 
Cuando me fui sintiendo más adulta, se me ocurrió hacer un dibujo con la sangre de mi menstruación, pues la relacioné con la parte más femenina de mi ser y de mi nacimiento.
 
Me puse música y comencé a pintar con mis manos… me sentí muy plena. Ahora, el cuadro lo tengo colgado en mi habitación y, cada vez que lo veo, me conecto con mi ser más profundo, y me siento muy segura del lugar y del espacio que ocupo. 
 
Al descubrir que mi parte artística estaba anulada por mis ancestros maternos, quise devolverles este programa a mis abuelos y me fui al cementerio para honrar a mis antepasados.  
 
Compré un ramo de flores para cada cada uno de ellos y les pedí su bendición para poder dedicarme a cantar. 
 
Transcurrió una hora o más… estuve hablando con ellos, y me sentía muy bien junto la lápida. Cuando sentí que me tenía que despedir de ellos, lo hice, sintiendo mucha paz y alegría pues percibí su apoyo incondicional para poder realizar uno de mis sueños que es cantar profesionalmente. 
 
Esta acción ha provocado en mi entorno que, poco a poco, me vayan llamando para hacer cosas relacionadas con el canto, e incluso estoy conociendo gente nueva que se mueve en este entorno musical, sin yo buscarlo. 
 
También ha cambiado mi percepción sobre mis familiares pues respeto a cada uno en su lugar, sin tener que cuidar de ellos. Cada uno tiene su propio camino y yo me ocuparé del mío.
 
Quiero dar mil gracias a Paz, por todo el trabajo que hemos hecho hasta ahora, codo con codo, y por el que seguiremos haciendo.»
 
 
 
Fuente: Mi antiguo Blogger Bioneuroemociónenmadrid

 


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Paz del Real